Un viaje a Etiopía con Catholic Relief Services me dió la oportunidad de reflexionar sobre el ministerio de solidaridad de la Iglesia alrededor del mundo. ¡Y me di cuenta en verdad: Que pequeño es el mundo!
Al visitar los diferentes programas que CRS apoya a nombre de la comunidad católica de los Estados Unidos, vi que estos proyectos tienen aspectos similares con otros proyectos que CRS apoya en otros países. Es decir, los ministerios de nuestra Iglesia de anunciar el evangelio, celebrar los sacramentos, y practicar la caridad son bien similares en cualquier lugar de este nuestro pequeño mundo.
También medité que a veces las necesidades de los pobres—los pequeños de este mundo—son tan grandes que muchas veces con los pequeños detalles y ayuda que se les da estos son un gran alivio para ellos… de granito a granito se crea una gran diferencia. Déjame decirte como. . .
Éramos una delegación de 14 representantes de diferentes Diócesis de los Estados Unidos. Después de un viaje de casi 20 horas desde Washington, DC, llegamos a Addis Ababa, la capital de Etiopía. A la siguiente mañana, comenzamos nuestras visitas con diferentes oficiales Diocesanos de Etiopía a diferentes lugares donde pudimos ver cómo este ministerio de Caridad que Cristo nos dió se sigue realizando.
En la pequeña comunidad de Legedini en las tierras bajas (y áridas) de Etiopía, visitamos un proyecto agrícola interesante que es muy parecido a otro proyecto apoyado por CRS en La Unión, El Salvador. El proyecto, apoya a toda una comunidad, que anteriormente era nómada, a cultivar hortalizas para su subsistencia. Este proyecto les ha ayudado a comenzar una vida sedentaria y no tan nomádica como la tenían antes. En esas tierras áridas, los pequeños grupos de comunidades tienen mucha dificultad en conseguir agua para sus necesidades y por lo tanto andan de lugar en lugar tratando de encontrar agua para su consumo y el de sus animales. CRS apoya la Diócesis de Haraghe en este proyecto en el cual se implementan unos proyectos conjuntos para poder ofrecer a esta comunidad un porvenir mejor. El poder tener mejores técnicas de captación de agua y poder cultivar milpas y crecer unas cuantas otras hortalizas también le ha ayudado a la comunidad a mejorar su calidad de vida y no tener que andar en búsqueda de agua para alimentar a sus animales y poder también tener agua para consumo humano.

Los esfuerzos combinados de Catholic Relief Services, socios dentro de la iglesia local y los residentes de Legedini, han convertido esta comunidad al este de Etiopía en un verdadero oasis. Todos trabajaron en conjunto para proteger los recursos naturales y construir sistemas de irrigación. Juan Molina/CRS
Cuando los representantes comunitarios nos estaban mostrando los diferentes sitios donde el agua se capta y los cultivos que se irrigan, no pude pensar más que en el pasaje del Evangelio de San Juan (4, 7-26) en el cual Jesús le dice a la mujer Samaritana que El le dará agua viva con la que no tendrá mas sed. En este proyecto, a nombre de Cristo, esta Iglesia les está dando agua para que pueda tener una vida digna de un ser humano. Y en este mismo proyecto encontré unos nuevos amigos—unos niños que se benefician al poder tener acceso a agua potable. En este proyecto, los mas beneficiados son los niños que ahora tienen la posibilidad de poder crecer mas sanos y poder escuchar mas acerca del evangelio de Cristo.
El autor, Juan Molina, visita con unos niños en una comunidad rural en Etiopía. (Ricardo Estrada/CRS)
Otro proyecto en el que pude ver que tan pequeño es nuestro mundo es uno que le ayuda a personas que viven con VIH. Este proyecto también les ayuda a niños y niñas huérfanos porque sus padres han muerto de sida. La Iglesia Católica se ha unido en un consorcio ecuménico para poder tener mas alcance e impacto en las comunidades, pues a pesar de todo solamente el 2 por ciento de la población Etiope es Católica Romana. El proyecto se lleva a cabo en colaboración con diferentes grupos religiosos, ONGs y el Ministerio de Salud. El proyecto da apoyo a personas que viven con VIH al ayudarles con alimentos, consejeria y a vivir con el virus en una sociedad donde todavía hay mucho estigma y discriminación contra las personas que viven con VIH. Por eso parte del proyecto contiene una campaña para combatir el estigma del sida. ¡Hasta algunas personas que se benefician de este programa ahora trabajan para educar a la comunidad entera acerca de lo que es el VIH y el sida! En este aspecto este proyecto es muy parecido a otros proyectos que la Iglesia Latinoamericana (especialmente en Honduras por medio de un proyecto que se llama “Dignidad” y en Brasil también con el apoyo de CRS) lleva a cabo. La necesidad de apoyar a los que están infectados y afectados por el VIH es apremiante en todos los lugares donde la Iglesia predica a Jesús Sanador. La Pastoral de la Salud de la Iglesia donde sea que sea alrededor del mundo no puede ignorar el impacto de este virus en nuestros programas y en nuestro pueblo. Ciertamente esto es un asunto de vida y de la dignidad de la vida de aquellos que todavía la tienen.
Iniciativas de VIH auspiciadas por la iglesia están ayudando a que comunidades entiendan que gente con VIH pueden vivir vidas plenas. Debbie DeVoe/CRS
Otro aspecto interesante y muy profético de este proyecto (OSSA según sus siglas en Inglés, que vienen del nombre del proyecto: Organization for Social Services for AIDS) es el apoyo que se le da a huérfanos. Ellos suelen vivir solos o viven solamente los hermanos y hermanas sin ningún adulto en la casa (Aunque algunos de los huérfanos son ya adolescentes también). El proyecto da una pequeña ayuda financiera a estos jóvenes para que puedan continuar sus estudios escolares y a veces para que puedan involucrarse en alguna actividad microempresarial para que puedan sobrevivir. Con frecuencia se les ayuda a aprender alguna ocupación para que puedan seguir en la escuela y puedan seguir creciendo a sus hermanas y hermanos menores. Una tarde durante nuestro viaje visité a tres hermanos (dos hermanas y un hermano, el mayor de 21 años) en uno de los barrios mas pobres de la capital. Su cocina, su dormitorio y su sala era un sólo cuarto de talvez cinco metros de ancho y ocho de largo. Ruego a Dios que nunca llegue a esa magnitud en Latinoamérica y que disminuya en África. Los hijos de Dios no pueden vivir así—sin padre ni madre que les ayude y los vea crecer.
Este viaje a Etiopia ha sido uno de los más emocionales que he vivido en África. Parte fue por los proyectos que visitamos, pero parte fue también porque me pude dar cuenta de una manera mas profunda en mi corazón de las bendiciones que Dios me ha dado y que estoy llamado a compartir. Nuestro mundo en realidad es pequeño y la Iglesia sigue siendo llamada a servir a los más pequeños de este mundo.
Nuestro hermano Trinitario, el Padre Juan Molina, es el Coordinador de Asuntos de Incidencia y Comercio Justo en la Oficina Regional del Suroeste de los Estados Unidos de Catholic Relief Services. Su correo electrónico es jmolina@crs.org. Para ver más cómo la comunidad católica de los Estados Unidos apoya a la Iglesia Universal en su ministerio de apoyar a los mas necesitados, visite